Megadosis de Vitamina C

La vitamina C o ácido ascórbico, es una vitamina hidrosoluble, es un nutriente esencial para el humano, quien no tiene la capacidad de producirla naturalmente en su cuerpo, fácilmente eliminada en la orina, las dos funciones principales de la vitamina C son actuar como antioxidante y como cofactor de enzimas, tiene propiedades de oxidación-reducción, de hecho, actúa como cofactor esencial en al menos 8 reacciones enzimáticas, como por ejemplo en la biosíntesis del carnitina, catecolaminas y colágeno (la proteína más importante en los tejidos de sostén cartílagos, matriz ósea, ligamentos, piel, tendones, etc.). Lo recomendable es ingerir un mínimo 70 mg diarios de vitamina C para evitar la hipovitaminosis.

El ácido ascórbico  participa en la síntesis de dos de las hormonas producidas por las glándulas suprarrenales. Por otra parte, el ácido ascórbico puede reaccionar fácilmente con radicales libres actuando como antioxidante y pasando el mismo a ser un radical ascorbilo que rápidamente se descompone para producir ácido ascórbico y ácido dehidroascórbido, mediante estas reacciones, la vitamina C captura radicales libres potencialmente tóxicos como los radicales superóxido o hidroxilos.

  • Ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro, ya que actúa como antioxidante y es el precursor de la formación de colágeno.
  • Favorece la prevención de las enfermedades cardiovasculares.
  • Contribuye a prevenir las enfermedades degenerativas tales como arterioesclerosis, cáncer y demencia.
  • Disminuye la incidencia de coágulos en el sistema vascular (trombosis).
  • Facilita la absorción de otras vitaminas y minerales.
  • Ayuda al movimiento de las articulaciones.
  • Acelera el proceso de curación de quemaduras.
  • Ayuda a disminuir el tiempo de duración de los procesos gripales.
  • Mejora el estado de la piel, favorece la absorción de hierro y protege el tejido conectivo.
  • Potencia el sistema inmune.

Algunos datos obtenidos en los estudios realizados por Linus Pauling, premio Nobel de Química (1954), han constatado los siguientes hechos:

  • Más del 80 % de los pacientes con enfermedad coronaria tienen deficiencia de vitamina C.
    La suplementación de vitamina C reduce los depósitos de placa en las arterias.
    Los animales que producen vitamina C no sufren enfermedad coronaria.
  • El cerdo de Guinea que no produce vitamina C, sufre el mismo tipo de lesiones vasculares que causa el infarto en los humanos.
  • Una deficiencia severa de vitamina C ha sido conocida durante siglos como escorbuto, una enfermedad con graves consecuencias.
  • En 1989, Linus Pauling y Mathias Rath descubrieron que las megadosis de vitamina C previenen el depósito de lipoproteína A en las paredes arteriales.
  • En 1970 Linus Pauling publicó su primer libro sobre la vitamina C, y esto motivó, en esos años, que el consumo de esta vitamina en los Estados Unidos se incrementará en un 300%. La mortalidad por enfermedad cardíaca disminuyó un 30% solamente en este país, no se ha documentado otro cambio sustancial en la dieta de los norteamericanos que justifique este hecho.

Podemos encontrar vitamina C en frutas como fresas, frambuesas, moras, arándanos, cítricos (naranja, limón, pomelo), kiwi, papaya y tomate. También está presente en verduras como morrón, repollitos de Bruselas, repollo, rábano y perejil crudo. Si en tus desayunos sustituyes los planificados por frutas, verduras y hortalizas con alto contenido en vitamina C, observarás como cambia tu energía, mejora tu vitalidad y se refuerza tu memoria.

Muchos investigadores han señalado el beneficio del uso endovenoso en altas dosis, y el doctor Fred Klenner ha sido el pionero, de hecho, descubrió que las infecciones virales agudas podrían curarse con ácido ascórbico intravenoso en dosis masivas. Irwin Stone destacó el potencial de la vitamina C en el tratamiento de muchas enfermedades crónicas y la incidencia de complicaciones en caso de déficit de la misma. En múltiples estudios se observó que las dosis altas intravenosas de vitamina C en pacientes con cáncer mejoraron la calidad de vida además de disminuir los efectos secundarios de la quimioterapia. En otro estudio pequeño con 9 pacientes de cáncer de páncreas avanzado, se les administró quimioterapia semanal durante 3 semanas junto con vitamina C intravenosa, 2 veces a la semana, durante 4 semanas en cada ciclo de tratamiento, la enfermedad de estos pacientes no progresó durante un promedio de 6 meses, no se notificaron efectos secundarios graves con el tratamiento combinado. En un estudio de 2014, realizado con 27 pacientes de cáncer de ovario en estado avanzado, se comparó el tratamiento con quimioterapia sola y quimioterapia con vitamina C intravenosa, la vitamina C intravenosa se administró durante la quimioterapia y durante 6 meses después de la quimioterapia, los pacientes que recibieron vitamina C intravenosa presentaron menos efectos secundarios de la quimioterapia.

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